Sube temprano a Chinchero, un pueblo de adobe a 3.760 metros, con la cordillera nevada enfrente. Es domingo, y en la plaza, junto a la iglesia colonial levantada sobre muros incas, las mujeres de las comunidades bajan a su mercado, donde todavía se cambia papa por fruta o lana por maíz, sin dinero de por medio. Lo recorre con su guía, despacio, entre monteras planas y llicllas rojas.
Después, el día entero con una asociación de tejedoras, en el patio de una casa. Antes de empezar, la tejedora mayor hace una ofrenda a la Pachamama con hojas de coca, para que la lana tome bien el color. Le enseñan a lavar la lana con la raíz rallada de la saqta, que hace espuma como el jabón, a hilar con la pushka, el huso que las mujeres llevan siempre en la mano, y a teñir: la cochinilla molida en la olla de barro da rojos, rosas y morados según lo que se le añade. Almuerzo con ellas, sentadas en el patio, sopa caliente y papas.
Por la tarde, el telar: los dedos contando hilos para que aparezca cada dibujo, y las tejedoras riéndose de sus primeros intentos. Vuelta al Valle al caer el sol, con las manos teñidas y la cabeza llena.
Momento SUMAQ: usted tiñe sus propias madejas, que pasan al muestrario. La tejedora mayor se queda con su lana: con ella tejerá la tapa de su cuaderno.
Alojamiento: Sol y Luna · Comidas: desayuno, almuerzo con las tejedoras y cena · Valle Sagrado–Chinchero, unos 40 minutos en coche privado · Altitud: Chinchero 3.760 m (de día); noche a 2.870 m.