VIAJES EN FAMILIA · 9 DÍAS
Agencia fundada y dirigida por María Antonieta · Reconocimiento CALTUR · Sin grupos ni paquetes · Respuesta personal en 24 horas
DURACIÓN
9 días / 8 noches, de viernes a sábado
RUTA
Lima · Paracas · Ica · Valle Sagrado · Machu Picchu · Cusco
EDAD RECOMENDADA
Desde 8 años; ideal con adolescentes
MEJOR ÉPOCA
Todo el año; la costa brilla de diciembre a abril
Al llegar a Lima, cada uno de sus hijos encuentra en la habitación un mapa ilustrado de Perú dividido en tres mundos, el océano, el desierto y los Andes, y una cámara instantánea con carretes. Cada día trae un reto fotográfico: el lobo marino más perezoso de las Ballestas, el sol hundiéndose en una duna, la llama más despeinada del Valle, toda la familia en una sola foto con Machu Picchu detrás. La última noche pegan sus fotos sobre el mapa y su guía se lo entrega encuadernado. Para un adolescente, el viaje deja de ser «el viaje de mis padres» y se convierte en el suyo. Empezamos al nivel del mar, en la costa, y subimos a los Andes después, con guía y vehículo solo para ustedes y tardes libres de piscina entre aventura y aventura.
El viaje va de viernes a sábado, para que el día de Cusco no caiga en domingo (el Qorikancha solo abre por la tarde). La altura sube por etapas: Lima y Paracas al nivel del mar, el Valle Sagrado (2.870 m), Machu Picchu (2.040 m) y Cusco (3.400 m) solo las dos últimas noches. Guía y vehículo privados todo el viaje, con sillas infantiles, y cada día se puede cambiar.
Día 1 · Viernes · Lima · El primer mundo es el Pacífico
Al salir del aeropuerto les espera su chofer con un cartel con el nombre de cada uno, también el de los chicos. El coche, con sillas infantiles si hacen falta, baja a la Costa Verde y sigue el Pacífico hasta Miraflores.
Su hotel es el JW Marriott Lima, encima del acantilado y frente al mar, con una piscina en la terraza desde la que se ven los surfistas abajo y los parapentes a la altura de los ojos. Después de un vuelo largo, toca moverse: piscina, o un paseo por el malecón hasta el Parque del Amor y su banco de mosaicos.
Al anochecer, su chofer les lleva al Circuito Mágico del Agua, en el Parque de la Reserva: trece fuentes iluminadas, un espectáculo de luz y música sobre una cortina de agua y un túnel que se cruza corriendo sin mojarse (o mojándose, que es lo divertido). Cena temprana y a dormir: mañana hay olas.
Momento SUMAQ: en la habitación esperan el mapa de los tres mundos y la cámara instantánea de cada niño, con su nombre, y una bandeja de picarones calientes con miel de chancaca para la primera noche en Perú.
Alojamiento: JW Marriott Hotel Lima · Comidas: según la hora de llegada · Aeropuerto–Miraflores, unos 40 minutos; Circuito Mágico del Agua, 20 minutos · Nivel del mar.
Día 2 · Sábado · Paracas · Olas por la mañana, piscina por la tarde
Temprano, cuando el mar de Lima está más tranquilo, bajan a la playa de Miraflores para una clase privada de surf: instructor, trajes de neopreno y tablas grandes y estables. En una hora y media casi todos consiguen ponerse de pie al menos una vez. Los padres pueden meterse en el agua o mirar desde el café de la playa.
Ducha, maletas y carretera: su coche privado toma la Panamericana Sur, entre el desierto y el océano, unas tres horas y media hasta Paracas, con paradas cuando hagan falta. Almuerzo tardío en el Hotel Paracas, junto a la bahía, con flamencos en la orilla si es temporada.
La tarde es para el agua: piscinas frente al mar, kayak o tabla de remo en la bahía tranquila, o simplemente arena. Los niños suelen descubrir que la playa del hotel tiene cangrejos.
Momento SUMAQ: al anochecer, fogata en la playa del hotel con malvaviscos, y un biólogo marino que les cuenta qué van a ver mañana en las islas y cómo distinguir un lobo marino de un pingüino a cien metros.
Alojamiento: Hotel Paracas, a Luxury Collection Resort · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Clase de surf desde 8 años, 1 h 30 · Lima–Paracas, unas 3 h 30 por carretera · Nivel del mar.
Día 3 · Domingo · Ballestas y Huacachina · Lobos marinos y dunas gigantes
A las ocho, cuando el mar está más calmado, su lancha privada sale del muelle del propio hotel. Por el camino aparece el Candelabro, un dibujo gigante en la ladera de arena que nadie sabe quién trazó. Después, las Islas Ballestas: arcos de roca, miles de aves, lobos marinos que gruñen tumbados al sol y los pingüinos de Humboldt, que viven aquí, en pleno desierto. Son unas dos horas de ida y vuelta.
Almuerzo en Lagunillas, una caleta de pescadores dentro de la Reserva Nacional de Paracas: pescado del día recién salido del mar, frente a la playa. De camino, la Playa Roja, de arena de ese color, y los acantilados de La Catedral.
Por la tarde, una hora y diez de coche hasta Huacachina, un oasis con palmeras rodeado de las dunas más altas de Sudamérica. Ahí les espera su buggy, solo para la familia: subidas que encogen el estómago, bajadas que hacen gritar a los padres y, en lo alto, sandboard por una duna sin nadie más, hasta que el sol se esconde. Vuelta a Paracas para cenar.
Momento SUMAQ: en la cresta de la duna más alta se para el buggy: limonada fría, tejas de Ica y el reto fotográfico del día, el sol hundiéndose en la arena.
Alojamiento: Hotel Paracas · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Lancha a Ballestas, unas 2 horas · Paracas–Huacachina, 1 h 10 · Buggy desde unos 6 años, sentados con un adulto; sandboard tumbados en la tabla · Nivel del mar.
Día 4 · Lunes · Del mar a los Andes · El día que cambia el paisaje
Hoy el viaje cambia de mundo. Salen temprano en su coche privado hacia el aeropuerto de Lima, unas tres horas y media con desayuno para llevar, y toman un vuelo de una hora y veinte a Cusco. Por la ventanilla, el desierto se convierte en montañas nevadas.
En Cusco les espera su guía de los Andes, con agua y oxígeno en el coche por si hace falta. En lugar de quedarse en la ciudad, a 3.400 metros, bajan directamente al Valle Sagrado, más bajo y más templado, en una hora y media de curvas entre campos de maíz y pueblos de adobe.
Aranwa Sacred Valley es una antigua hacienda colonial con jardines, una capilla y una laguna. Tarde tranquila para que el cuerpo se acostumbre a la altura: un paseo corto por los jardines, mate de coca para los padres y cena temprana.
Momento SUMAQ: un juego en el coche hacia el Valle: el primero que vea una llama elige el postre de la cena. Suele ganar el más pequeño.
Alojamiento: Aranwa Sacred Valley Hotel & Wellness · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Paracas–aeropuerto de Lima, unas 3 h 30; vuelo Lima–Cusco 1 h 20; Cusco–Valle, 1 h 30 · Altitud: noche a 2.870 m.
Día 5 · Martes · Valle Sagrado · Colgados de la montaña
Después de un buen desayuno, su guía les lleva a Pumamarca, donde una pared de roca se levanta sobre el valle. Con casco, arnés y un guía de montaña, suben por la vía ferrata: escalones de acero clavados en la piedra, un cable de seguridad siempre enganchado y un puente colgante a media pared. No hace falta experiencia, solo ganas.
Para bajar, siete tirolesas que cruzan el valle una tras otra, a veces a más de cien metros del suelo. Los más pequeños, o quien prefiera no subir, hacen un paseo a caballo de paso peruano, el caballo que «camina bailando», por los caminos entre los campos.
Almuerzo en el valle y tarde libre en el hotel: piscina, bicicletas por los jardines o siesta. Después de una mañana así, todos duermen bien.
Momento SUMAQ: a mitad de la pared, la familia se asoma a las cápsulas transparentes del Skylodge, unas habitaciones colgadas a 400 metros sobre el valle. La foto del día se hace ahí.
Alojamiento: Aranwa Sacred Valley · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Vía ferrata desde 10 años, unas 3 a 4 horas con las tirolesas; caballos desde 6 años · Altitud: 2.870 m.
Día 6 · Miércoles · Machu Picchu · La ciudad perdida, por la tarde
Tren desde Ollantaytambo, con ventanas panorámicas, siguiendo el río Urubamba entre montañas cada vez más verdes hasta Aguas Calientes, al pie de la ciudadela. Almuerzo en el pueblo.
Suben en bus a Machu Picchu por la tarde, cuando se van los grupos de la mañana. Su guía está acostumbrado a las familias: en vez de fechas, cuenta cómo corrían los chasquis con mensajes de montaña en montaña, propone retos y deja que los chicos encuentren solos el templo del sol o la piedra que sirve de reloj. Caminan mucho más de lo que creen.
Noche en Sumaq Machu Picchu Hotel, junto al río, a pocos pasos de la parada del bus de mañana.
Momento SUMAQ: el sello oficial de Machu Picchu en el pasaporte de cada niño, y una misión para mañana: encontrar la cara del inca que dibuja la montaña de enfrente.
Alojamiento: Sumaq Machu Picchu Hotel · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Tren Ollantaytambo–Aguas Calientes, 1 h 30; bus a la ciudadela, 25 minutos · Altitud: 2.040 m (ciudadela 2.430 m).
Día 7 · Jueves · Machu Picchu al amanecer · Arriba de todo
Despertador temprano: el primer bus sale a las cinco y media. Llegan con la ciudadela todavía entre nubes y ven cómo la luz va bajando por las montañas hasta tocar las piedras.
Los mayores de 12 años suben Huayna Picchu con su guía, la montaña puntiaguda de todas las fotos: unas dos horas de subida y bajada por escalones incas empinados, con Machu Picchu a sus pies desde arriba. Con los más pequeños, un paseo hasta el puente inca, un tablón sobre el vacío en el borde de un acantilado.
Almuerzo en el pueblo, tren de vuelta por la tarde y coche privado a Cusco. Llegan a cenar a Palacio del Inka, una casona colonial justo enfrente del Qorikancha.
Momento SUMAQ: en lo alto de Huayna Picchu, o junto al puente inca, el reto fotográfico más difícil del viaje: toda la familia en una sola foto con Machu Picchu detrás.
Alojamiento: Palacio del Inka, a Luxury Collection Hotel · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Huayna Picchu desde 12 años, unas 2 horas · Tren a Ollantaytambo 1 h 45; coche a Cusco, 1 h 45 · Altitud: noche a 3.400 m. Oxígeno en el coche y en el hotel.
Día 8 · Viernes · Cusco · A caballo hasta los templos
Por la mañana suben a las colinas que rodean la ciudad y montan a caballo: caballos mansos, guías a pie al lado de los más pequeños y un camino entre eucaliptos que pasa por Sacsayhuamán, la fortaleza de piedras más grandes que un coche, Qenqo, con su laberinto tallado en la roca, y el Templo de la Luna, una cueva sagrada.
Después del almuerzo, el Qorikancha, el templo del sol de los incas, que tenía las paredes cubiertas de oro, a dos pasos del hotel. Luego, el mercado de San Pedro, donde las vendedoras preparan jugos con frutas que no han visto nunca: granadilla, lúcuma, chirimoya. Quien quiera puede terminar la tarde en un taller de chocolate haciendo su propia tableta.
Cena de despedida en el centro, con todos contando su momento favorito del viaje.
Momento SUMAQ: antes de la cena, cada niño pega sus fotos sobre el mapa de los tres mundos con su guía. Esa noche se encuaderna.
Alojamiento: Palacio del Inka · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Paseo a caballo desde 6 años, unas 2 h 30 · Altitud: 3.400 m (Sacsayhuamán 3.700 m).
Día 9 · Sábado · Salida · Tres mundos en una maleta
Desayuno sin prisa. Su guía viene a despedirse con algo para cada uno.
Traslado privado al aeropuerto de Cusco, vuelo a Lima y conexión internacional. Su chofer les acompaña hasta la facturación.
Su diseñadora de viaje sigue cada vuelo hasta que aterrizan en casa.
Momento SUMAQ: el guía les entrega el álbum encuadernado: el océano, el desierto y los Andes, contados con sus propias fotos.
Comidas: desayuno · Hotel–aeropuerto de Cusco, unos 20 minutos · Vuelo Cusco–Lima 1 h 20.
Cinco hoteles elegidos pensando en los chicos: piscina sobre el Pacífico en Lima, un resort de playa con muelle propio en Paracas, una hacienda con jardines en el Valle, un hotel junto al bus de Machu Picchu y una casona frente al Qorikancha en Cusco. Pedimos habitaciones familiares o comunicadas en cada uno. Si alguno no está disponible en sus fechas, les proponemos otro de la misma categoría.
LIMA · 1 noche
Sobre el acantilado de Miraflores, con piscina frente al mar y la playa del surf debajo.
PARACAS · 2 noches
Frente a la bahía, con piscinas, playa y muelle propio para la lancha a Ballestas.
VALLE SAGRADO · 2 noches
Antigua hacienda colonial con jardines, laguna y piscina, a 2.870 metros.
MACHU PICCHU · 1 noche
Junto al río, a pocos pasos del bus del amanecer.
CUSCO · 2 noches
Casona colonial frente al Qorikancha, con habitaciones amplias y oxígeno.
Elegidos por su paciencia y por cómo cuentan, para que Machu Picchu sea una aventura y no una clase de historia.
Empezamos en la costa, al nivel del mar, y subimos al Valle Sagrado antes de dormir en Cusco. Oxígeno en el coche.
Con conductor, sillas infantiles según la edad y paradas siempre que hagan falta.
Una persona de nuestro equipo conoce su itinerario y les responde por WhatsApp a cualquier hora.
Recibirá una propuesta personal con precio cerrado en 48 horas. Viajes privados desde USD 2.000 por persona.
Este itinerario es un punto de partida. Estos son los cambios que más nos piden las familias.
Sin surf ni vía ferrata: una tarde más de piscina en Paracas y caballos en el Valle. O la versión corta y tranquila, en 7 días.
Añada tres noches en la selva de Tambopata entre Lima y Cusco: caimanes de noche, nutrias gigantes y un puente sobre los árboles.
El sobrevuelo de las líneas de Nasca desde Pisco, o cambiar Paracas por el norte: Máncora, con tortugas y ballenas de julio a octubre.
María Antonieta, fundadora y directora de SUMAQ Travel, elige cada guía, cada actividad y cada hotel de este viaje pensando en sus hijos. Si prefieren hablarlo antes de escribir, reserven una videollamada con ella.
¿Cuánto cuesta y cómo se reserva?
Desde USD [X.XXX] por adulto, sin vuelos internacionales. Los niños tienen tarifa propia según su edad y el hotel. El precio final depende de las fechas, los hoteles y la temporada. Cuéntennos quiénes viajan y la edad de los chicos en el formulario, y recibirán una propuesta personal con precio cerrado en 48 horas.
¿Qué edad hace falta para cada actividad?
Recomendamos el viaje desde 8 años. Como referencia: clase de surf desde 8 años; buggy desde unos 6, sentados con un adulto; vía ferrata desde 10; Huayna Picchu desde 12, que es la norma del santuario; paseos a caballo desde 6. Si alguno de sus hijos no llega, le preparamos una alternativa ese mismo día, y nadie se queda esperando.
¿Son seguros el buggy, el surf y la vía ferrata?
Trabajamos con operadores que conocemos, con cinturones y jaula de seguridad en el buggy, instructores certificados en el surf y guías de montaña con arnés y cable de vida en la vía ferrata. Todas las actividades son privadas para su familia, y cualquiera se puede cambiar por otra más tranquila en el momento.
¿Cómo llevarán los niños la altura?
Por eso empezamos en la costa, al nivel del mar, y subimos después al Valle Sagrado (2.870 m), más bajo que Cusco. Machu Picchu está a 2.040 metros y Cusco, a 3.400, queda para las dos últimas noches, cuando ya están aclimatados. El primer día en altura es tranquilo y llevamos oxígeno en el coche. Les recomendamos consultarlo con su pediatra antes de viajar.
¿Cuál es la mejor época?
Funciona todo el año. Julio y agosto coinciden con las vacaciones escolares y la temporada seca en los Andes; la costa está entonces más fresca y nublada, pero las Ballestas y las dunas se disfrutan igual. En Navidad y Semana Santa la costa está en pleno verano, aunque en los Andes puede llover por la tarde.
¿Con cuánta antelación hay que reservar?
Para julio, agosto y Navidad, de seis a nueve meses: las habitaciones familiares, las entradas a Machu Picchu y sobre todo los cupos de Huayna Picchu se agotan pronto. Si tienen menos tiempo, escríbannos igualmente y buscamos la mejor combinación posible.
10 días · Lima, Tambopata, Valle Sagrado, Machu Picchu y Cusco
7 días · Lima, Valle Sagrado, Machu Picchu y Cusco
Aventura para los niños, descanso para los padres y seguridad en todo momento.