Su vuelo internacional llega a Lima de noche y, a primera hora, conecta con el vuelo a Cusco sin salir del aeropuerto. Al aterrizar, su guía privado le espera con su nombre, se ocupa del equipaje y le acompaña a un vehículo privado. No se queda en Cusco: baja directamente al Valle Sagrado, unos 500 metros más abajo, donde el cuerpo se adapta a la altura sin esfuerzo.
El camino cruza el altiplano de Chinchero, con sus campos de papa y quinua y los nevados del Chicón y la Verónica al fondo, antes de descender hacia el río Urubamba. En hora y media está en Aranwa Sacred Valley, una antigua hacienda colonial rodeada de jardines, canales de agua y montañas, con su propia colección de arte virreinal.
Almuerzo ligero en el hotel y una tarde sin agenda: una siesta, un paseo por los jardines o un rato en el spa. Por la noche, cena tranquila junto a la chimenea. Mañana empieza el viaje de verdad, y empezará descansado.
Momento SUMAQ: su habitación está lista desde la mañana, aunque llegue antes de la hora de entrada, y no tiene que firmar nada al llegar: todo está hecho antes de que aterrice.
Alojamiento: Aranwa Sacred Valley · Comidas: almuerzo y cena · Vuelo Lima–Cusco, algo más de una hora, y traslado privado de unos 90 minutos · Altitud: unos 2.870 m en el Valle.