Vuelo temprano a Cusco, de poco más de una hora, sobre la cordillera. Su guía privado le recibe en el aeropuerto y, en lugar de quedarse en Cusco, a 3.400 metros, baja directamente al Valle Sagrado, unos 500 metros más abajo. Es la forma más amable de llegar a los Andes: el cuerpo se adapta sin dolor de cabeza y sin perder ni un día.
El camino ya es parte del viaje. Se detendrá en un mirador desde el que el valle del río Urubamba se abre entre montañas, con los andenes incas dibujados en las laderas. Su guía le contará por qué los incas llamaron sagrado a este valle y le ofrecerá un mate de coca, como se hace aquí desde hace siglos.
Llegará a Explora Valle Sagrado a la hora de comer. El resto del día es para no hacer nada: un almuerzo largo con productos del valle, un masaje en el spa y la primera noche andina frente a la chimenea, bajo un cielo con más estrellas de las que recuerda haber visto.
Momento SUMAQ: antes de su llegada, el hotel ha preparado un detalle de bienvenida para los dos y ha confirmado su cama de matrimonio por escrito. Su guía, que le acompañará hasta Machu Picchu, ya conoce sus nombres, sus gustos y lo que quieren celebrar en este viaje.
Alojamiento: Explora Valle Sagrado · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Vuelo Lima–Cusco y traslado privado, unos 90 minutos · Altitud: unos 2.900 m.