Hoy se deja el Valle. La carretera cruza la meseta de Anta y baja a Limatambo, donde se para en las terrazas incas de Tarawasi, y sube luego por Mollepata hasta Soraypampa, una pampa al final del camino de coche. Allí, de repente, aparece el Salkantay: 6.271 metros de glaciar, la montaña más sagrada de Cusco, que parece estar a un paso.
Almuerzo en el Salkantay Lodge, un refugio de piedra y madera con chimenea, y, por la tarde, la última prueba de aclimatación: la subida a la laguna Humantay, a 4.200 metros, de un turquesa que no parece real, bajo un glaciar del que caen pequeños aludes de hielo. Es una hora larga de cuesta; la bajada, mucho más fácil.
Al volver al lodge, el jacuzzi al aire libre le espera frente al nevado, que se tiñe de rosa con la última luz. Cena caliente, una copa de vino y a dormir pronto.
Momento SUMAQ: junto a la laguna, el arriero prepara un k’intu, tres hojas de coca escogidas una a una, y pide permiso al apu Salkantay para el paso de mañana. Le invita a hacer lo mismo.
Alojamiento: Salkantay Lodge · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Valle–Soraypampa, unas 3 horas en coche, con parada en Tarawasi · Caminata: 3 horas ida y vuelta a la laguna Humantay, una subida empinada · Altitud: laguna 4.200 m; noche a 3.870 m.