A primera hora, cuando el aire está más tranquilo, su chofer le lleva al aeródromo de Pisco. Una avioneta privada sobrevuela las Líneas de Nasca: el colibrí, el mono, la araña y el astronauta, dibujados en el desierto hace unos dos mil años y que solo se entienden desde el cielo. En unas dos horas está de vuelta en tierra.
Sigue en coche hasta el valle de Ica, algo más de una hora. Almuerza en Hacienda La Caravedo, donde se hace el pisco Portón, la destilería de pisco en funcionamiento más antigua de América, de 1684. Su maestro destilador le enseña el lagar, los alambiques y las bodegas, y le sirve los tres tipos de pisco: puro, acholado y mosto verde.
Por la tarde llega al Hotel Viñas Queirolo, una casa de hacienda rodeada por más de cuatrocientas hectáreas de viñedo. Al atardecer, un 4×4 privado le adentra en las dunas, lejos del ruido de Huacachina, hasta una duna donde le espera una mesa preparada para ver la puesta de sol.
Momento SUMAQ: la cata se sirve sobre una duna, solo para usted, con piscos de la ruta y picoteo iqueño, mientras el sol se pone sobre el desierto.
Alojamiento: Hotel Viñas Queirolo, Ica · Comidas: desayuno, almuerzo en La Caravedo y picoteo en las dunas · Sobrevuelo de unas 2 horas desde Pisco y carretera Pisco–Ica algo más de 1 hora · Altitud: nivel del mar.