Se levantan antes que el sol y suben a la ciudadela con su guía en el primer turno de entrada. La niebla cubre todavía el valle y se va levantando despacio, dejando ver los muros, las terrazas y el Huayna Picchu. Es su segunda visita y Machu Picchu parece otro: fresco, callado, casi suyo.
Si tienen energía, pueden subir al Wayna Picchu, la montaña que aparece en todas las fotos, por un sendero inca empinado de algo menos de una hora hasta la cumbre. Desde arriba, la ciudadela se ve entera. Después, almuerzo en El Indio Feliz, un restaurante de cocina franco-peruana en Aguas Calientes, famoso por su decoración y su ambiente acogedor.
Por la tarde, tren de regreso por el valle y traslado a Cusco. Llegarán al anochecer a Inkaterra La Casona, una casona colonial del siglo XVI en una de las plazas más bonitas del centro histórico, con muy pocas habitaciones, chimeneas y techos pintados.
Momento SUMAQ: su guía conoce el rincón y el minuto exacto en que la niebla se abre sobre la ciudadela. Allí les hace la fotografía de los dos que pondrán en su casa.
Alojamiento: Inkaterra La Casona, Cusco · Comidas: desayuno y almuerzo en El Indio Feliz · Tren y traslado a Cusco, unas 4 horas en total · Altitud de Cusco: unos 3.400 m · Wayna Picchu: opcional, con entrada aparte.