Media hora de coche hasta Ollantaytambo y, desde allí, el tren a Aguas Calientes, con ventanas panorámicas también en el techo, siguiendo el río Urubamba entre montañas cada vez más verdes. Una hora y media que a los niños se les pasa pegados al cristal.
Un bus corto sube hasta el Belmond Sanctuary Lodge, el único hotel a la puerta de Machu Picchu. Almuerzo, un rato de descanso en la habitación y, por la tarde, cuando se van los grupos de la mañana, la primera visita privada: unas dos horas con un guía acostumbrado a las familias, que cuenta cómo corrían los chasquis con mensajes de montaña en montaña, enseña el reloj de sol de los incas y deja que los niños encuentren solos a las llamas que pastan en las terrazas.
Esta noche duermen junto a la ciudadela, cuando todos los demás ya se han ido al pueblo.
Momento SUMAQ: el capítulo de esta noche lo cuenta su guía en el jardín del hotel, con la montaña a oscuras enfrente, y bajo la almohada de cada niño aparece una pequeña chacana de plata, la cruz andina.
Alojamiento: Belmond Sanctuary Lodge · Comidas: desayuno, almuerzo y cena · Valle–Ollantaytambo, 30 minutos; tren a Aguas Calientes 1 h 30; bus al hotel, 25 minutos · Altitud: 2.040 m en el pueblo; el hotel y la ciudadela, unos 2.430 m.